Cuerpo y peso

¿Sientes hormigueo? Por qué puede aparecer durante la transición hormonal

¿Sientes hormigueo? Por qué puede aparecer durante la transición hormonal
Esa sensación de hormigueo, entumecimiento o cosquilleo en las manos, los pies, los brazos o las piernas, que muchas veces se describe como “piquetes de alfiler”, se llama parestesia.

Puede sentirse raro o hasta inquietante, sobre todo cuando aparece de la nada. Pero en la transición hormonal es sorprendentemente común. Los cambios hormonales pueden afectar el funcionamiento de tus nervios, sobre todo cuando los niveles de estrógeno suben y bajan de forma más marcada que antes.

Nota: si el hormigueo es fuerte, no se quita o viene acompañado de debilidad, es importante que hables con tu profesional de salud para descartar otras causas.

¿Qué está pasando en tu cuerpo?

El estrógeno ayuda a regular tanto tu sistema nervioso central como el periférico. Cuando sus niveles fluctúan, las señales de los nervios pueden alterarse, como la estática en un radio. El flujo de sangre puede volverse más lento, y es posible que tus nervios no reciban los nutrientes o el apoyo que necesitan. Todo esto puede sumar señales que se disparan mal… y esas extrañas sensaciones de hormigueo.

Lo que puedes hacer para aliviar el hormigueo:

Muévete más seguido: estar sentada mucho tiempo puede comprimir los nervios y hacer más lenta la circulación.

Prueba esto: si trabajas sentada en un escritorio, pon un temporizador para levantarte, estirarte o caminar unos minutos cada hora.

Aumenta tus vitaminas B: la B6 y la B12 son especialmente importantes para la salud de los nervios.

Prueba esto: agrega a tus comidas alimentos como salmón, verduras de hoja verde, huevo o cereales fortificados.

Corrige la postura de “cuello de texto”: mirar hacia abajo para ver tu celular puede comprimir los nervios del cuello y los hombros, y provocar hormigueo en las manos.

Prueba esto: mantén la pantalla a la altura de los ojos. Cuando estés sentada, imagina que un hilo jala suavemente la parte de arriba de tu cabeza hacia el techo para estirar tu columna.

El ‘abecedario’ con el tobillo para mejorar la circulación

Si sientes hormigueo en los pies, podría deberse a una circulación más lenta. Este movimiento simple y suave favorece el flujo de sangre y activa los nervios, sin necesidad de levantarte.

Pruébalo sentada:

  • Siéntate cómoda y levanta un pie del piso.
  • Con el dedo gordo del pie, “dibuja” la letra A en el aire.
  • Luego la letra B. Sigue con todo el abecedario hasta la Z.
  • Cambia de pie y repite del otro lado.
  • Puede que escuches chasquidos o crujidos mientras tu tobillo recorre todo su rango de movimiento. Este movimiento activa los músculos del pie y del tobillo, favorece el flujo de sangre y puede ayudar a aliviar el hormigueo, el entumecimiento o los dedos fríos.

Cómo el estrógeno cuida tu sistema nervioso periférico

Cuando pensamos en los nervios, solemos imaginar el cerebro y la columna. Pero tu sistema nervioso periférico es igual de importante: envía señales de tu cerebro a tus manos, tus pies y a todo lo que hay en medio.

El estrógeno tiene un papel clave para mantener sano este sistema:

  1. Favorece el flujo de sangre (vasodilatación): el estrógeno ayuda a mantener abiertos los vasos sanguíneos, para que tus nervios reciban suficiente oxígeno y nutrientes. Cuando el estrógeno baja, ese flujo puede volverse más lento, y los nervios quedan más expuestos a alteraciones.

  2. Protege el aislante de tus nervios: igual que las neuronas centrales, los nervios periféricos necesitan mielina, una capa protectora que mantiene las señales limpias y rápidas. El estrógeno ayuda a mantener este aislante.

  3. Calma la inflamación: el estrógeno tiene un efecto antiinflamatorio. Cuando disminuye, los nervios pueden irritarse con más facilidad y provocar sensaciones extrañas.

Cuando el estrógeno se vuelve inestable, todos estos efectos protectores se debilitan. Es entonces cuando la señal se vuelve borrosa, y lo sientes como hormigueo, entumecimiento o esa sensación tan conocida de “piquetes de alfiler”.

No son ideas tuyas. Tu cuerpo se está adaptando a un nuevo ritmo hormonal, y tus nervios están aprendiendo a seguirle el paso.

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