Cuerpo y peso
Cuando sientes la boca en llamas: guía sobre el síndrome de boca ardiente
Esa sensación de quemadura, hormigueo o ardor en la lengua, los labios o el paladar, sin ninguna causa visible, podría ser el síndrome de boca ardiente (SBA). Puede sentirse como si acabaras de tomar un sorbo de café hirviendo, pero la molestia dura días, semanas o incluso más.
El SBA es más común en las mujeres, sobre todo durante la transición hormonal y después de la menopausia.
¿Qué está pasando en tu cuerpo? El SBA es un tipo de dolor relacionado con los nervios (dolor neuropático). Se cree que viene de cambios en los nervios que controlan el gusto y el dolor en la boca, en particular el nervio trigémino, que envía señales sensoriales al cerebro.
Cuando el estrógeno disminuye, estos nervios pueden volverse más vulnerables o hiperactivos. El estrógeno también participa en la producción de saliva, así que una boca más seca puede empeorar las cosas. ¿El resultado? Una sensación de ardor y hormigueo sin causa visible, pero muy real.
Consejos prácticos para calmar el ardor:
Mantente hidratada y humedece tu boca: la boca seca puede empeorar la sensación de ardor.
Prueba esto: toma sorbos de agua fresca a lo largo del día. Mastica chicle sin azúcar o chupa pastillas sin azúcar para estimular la saliva.
Evita los irritantes: algunas cosas pueden irritar las terminaciones nerviosas sensibles de tu boca.
Prueba esto: observa si tus síntomas empeoran después de comer alimentos picantes, ácidos (como el tomate y los cítricos) o productos con canela o menta. Evita las pastas de dientes agresivas con laurilsulfato de sodio (SLS) y los enjuagues bucales con alcohol.
Refuerza tus vitaminas B: la deficiencia de algunas vitaminas B (B1, B2, B6, B12) y de minerales como el hierro y el zinc se ha relacionado con el SBA.
Prueba esto: lleva una alimentación equilibrada o pregúntale a tu profesional de salud si conviene revisar tus niveles de nutrientes.
Enjuágate con agua fría para un alivio inmediato
Cuando los síntomas del SBA se intensifican, un simple enjuague con agua fría puede interrumpir las señales de dolor y darte alivio.
Por qué funciona:
Enjuagarte la boca con agua fría, o dejar que trocitos de hielo se derritan en tu lengua, hace 2 cosas. Primero, el frío adormece la zona, como una compresa de hielo sobre un músculo adolorido. Segundo, produce una sensación fuerte y sin dolor que puede tapar por un rato las señales de “ardor” erróneas que envían los nervios hipersensibles de tu boca.
Cómo hacerlo:
- Ten cerca un vaso de agua con hielo para tomar sorbos y enjuagarte.
- Deja que un trocito de hielo se derrita sobre la zona que más te duele.
- Congela té de manzanilla en cubitos de hielo para un enjuague calmante y antiinflamatorio.
El nervio trigémino y el dolor “fantasma”
- El nervio trigémino es el principal responsable de la sensibilidad de tu cara y tu boca. Forma parte de un sistema grande y potente que le envía mensajes a tu cerebro sobre el tacto, la presión y la temperatura. En el SBA, los nervios de la boca pueden dañarse o volverse hiperactivos. Empiezan a fallar y envían señales de dolor aunque no haya ninguna lesión real, un fenómeno conocido como dolor neuropático. Normalmente, el estrógeno ayuda a proteger las células nerviosas. Pero cuando sus niveles bajan durante la transición hormonal, esa protección se debilita. Eso puede dejar los nervios de tu boca más sensibles y más propensos a enviarle a tu cerebro mensajes de “ardor” erróneos.
Por eso el dolor puede sentirse muy real aunque no haya enrojecimiento ni hinchazón. Es el propio sistema nervioso el que genera la sensación.
