Prolapso de órganos pélvicos
Cabello, piel y uñas
Esa sensación de que algo se sale: guía sobre el prolapso de órganos pélvicos
Esa sensación de peso, de tirón o de que “algo se sale” en tu vagina no es tu imaginación. Es la señal clásica del prolapso de órganos pélvicos (POP), una afección muy angustiante pero común en la transición hormonal.
El POP ocurre cuando la “hamaca” de músculos y tejidos que mantiene tus órganos pélvicos (como el útero, la vejiga o el recto) en su lugar empieza a debilitarse.
Cuando ese soporte cede, uno o más de estos órganos pueden empezar a abultarse o descender hacia el canal vaginal.
¿Qué está pasando en tu cuerpo? Tu piso pélvico está formado por músculos y tejidos conectivos (la fascia) que dependen del estrógeno y del colágeno para mantenerse fuertes y flexibles. Durante la transición hormonal:
El estrógeno disminuye, y eso reduce la capacidad del cuerpo para producir colágeno.
La fascia se vuelve más débil y menos elástica, como una liga estirada de más.
Si a esto se suma el esfuerzo del parto, el estreñimiento o levantar objetos pesados, el sistema de soporte puede empezar a fallar y provocar un prolapso.
Consejos prácticos para el soporte pélvico:
Consulta a un profesional de fisioterapia de piso pélvico: es el paso más importante. Un profesional capacitado puede ayudarte a evaluar qué tipo de prolapso tienes y crear un plan personalizado para recuperar la fuerza y el soporte (¡es mucho más que hacer ejercicios de Kegel!).
Domina tu “respiración del core”: aprende a activar tu diafragma al respirar. Al inhalar, tu abdomen y tus costillas deben expandirse. Al exhalar, tu piso pélvico se eleva suavemente, y así ganas fuerza sin hacer esfuerzo.
Prueba esto: toma mucha agua y come alimentos ricos en fibra para evitar el estreñimiento. Si tienes que pujar para evacuar, usa un banquito como el Squatty Potty para elevar las rodillas y relajar el piso pélvico.
Evita hacer fuerza: la presión del estreñimiento crónico o de levantar peso de forma incorrecta puede empeorar el prolapso.
Prueba esto: exhala siempre al levantar algo y no contengas la respiración cuando levantes algo pesado.
La visualización de “tejer tus músculos” para un mejor ejercicio de Kegel
Muchas mujeres hacen los ejercicios de Kegel de forma incorrecta: pujan hacia abajo en lugar de elevar, y eso puede empeorar el prolapso. Esta visualización puede ayudarte a conectar con los músculos correctos de la manera correcta.
Por qué funciona:
Te ayuda a activar los músculos del piso pélvico en toda su extensión, con una elevación suave que da soporte, en lugar de una contracción aislada.
Cómo hacerlo:
- Siéntate cómodamente con los pies bien apoyados en el piso. Imagina los cuatro puntos óseos de tu piso pélvico: el hueso púbico adelante, el coxis atrás y los dos isquiones, uno a cada lado.
- Al exhalar, imagina que “tejes” suavemente esos cuatro puntos para unirlos. Visualiza cómo se acercan hacia adentro y hacia arriba, hacia el centro de tu cuerpo.
- Piensa en la sensación de sorber suavemente una malteada espesa con un popote, o de levantar una mora azul pequeña con la entrada de tu vagina. Debe sentirse como una elevación interna y suave, no como apretar con fuerza los glúteos o el abdomen.
- Al inhalar, siente cómo todo se relaja y vuelve a bajar por completo. La fase de relajación es tan importante como la elevación.
Colágeno, elastina y fascia: la ciencia de tu sistema de soporte pélvico
El piso pélvico no está hecho solo de músculo. Lo sostiene una red compleja de tejido conectivo, sobre todo colágeno y elastina, que funciona como un andamio para mantener tus órganos en su lugar.
Esto es lo que hace cada uno:
- El colágeno aporta fuerza y estructura: piensa en él como las vigas de una casa.
- La elastina aporta elasticidad y la capacidad de recuperar su forma, como el resorte de la cintura de unos leggings.
- El estrógeno es esencial para producir ambos.
- Pero durante la transición hormonal:
- El estrógeno disminuye
- La producción de colágeno se vuelve más lenta
- La fascia pierde elasticidad y es más propensa a ceder o a sufrir tensión
- Si tu fascia ya está debilitada por el parto o por una presión crónica (como años de pujar en el baño), estos cambios pueden sumarse y hacer que el prolapso sea más probable o más grave.
- Fortalecer tus músculos pélvicos ayuda. Pero si la fascia no tiene suficiente fuerza para mantener todo en su lugar, también vas a necesitar estrategias para reconstruir todo el sistema de soporte.
Este artículo busca informarte y ayudarte a cuidar tu salud, no reemplazar el consejo médico personalizado. Si tienes alguna inquietud sobre tu salud, habla con tu profesional de salud.

