Calor corporal y corazón
Apaga el fuego: tu guía práctica para los calores
Esa ola repentina de calor que se apodera de tu cuerpo, te despierta a las 3 a. m. o te sorprende en medio de una reunión no es casualidad. Y no estás sola.
Los calores y los sudores nocturnos ocurren porque el termostato de tu cerebro (el hipotálamo) se vuelve más sensible durante la transición hormonal. Como tus niveles de estrógeno fluctúan, incluso un pequeño cambio en tu temperatura corporal puede provocar una respuesta desproporcionada. Tu cuerpo se esfuerza por enfriarte rápidamente: dilata los vasos sanguíneos, acelera el ritmo cardíaco y te hace sudar.
Por esta cadena de reacciones, los calores pueden percibirse como tan repentinos, intensos y desproporcionados.
¿Qué está pasando en tu cuerpo?
- El estrógeno influye en el centro de control de la temperatura en tu cerebro. Durante la transición hormonal, la caída del estrógeno hace que el hipotálamo sea más sensible.
- Tu “zona segura” de temperatura se vuelve más estrecha. Ahora, hasta un cambio mínimo de temperatura puede activar una respuesta de enfriamiento en todo el cuerpo.
- Tu sistema nervioso se acelera. Los vasos sanguíneos se dilatan. Las glándulas sudoríparas se activan. El ritmo cardíaco puede aumentar. Todo para restablecer tu temperatura.
Consejos prácticos para refrescarte:
Aliméntate con fitoestrógenos: son compuestos vegetales que pueden ayudar a equilibrar suavemente las fluctuaciones hormonales.
Prueba esto: agrega a tus comidas de 1 a 2 cucharadas de linaza molida o una porción de garbanzos, lentejas o edamame cada día.
Respira para atravesarlo: la respiración lenta y profunda activa tu sistema nervioso parasimpático y ayuda a reducir la intensidad de los calores.
Prueba esto: inhala lentamente por la nariz, contando hasta 5, y exhala por la boca, contando hasta 5. Repite durante 2 a 3 minutos cuando empiecen los calores.
Identifica tus detonantes: muchas mujeres notan que sus calores siguen un patrón.
Prueba esto: anota qué estaba pasando antes de que empezaran los calores. Entre los detonantes comunes se encuentran el alcohol, la cafeína, la comida picante, el estrés o el sueño interrumpido.
Un alimento para ayudarte con los calores desde hoy
Si vas a probar una sola cosa para manejar los calores, que sea la linaza.
¿Por qué? La linaza es rica en lignanos, un tipo de fitoestrógeno que puede ayudar a atenuar los altibajos hormonales. Tu cuerpo absorbe la linaza molida más fácilmente que las semillas enteras.
Cómo usarla:
- Agrega de 1 a 2 cucharadas a tu licuado de la mañana.
- Espolvoréala sobre yogurt o avena.
- Mézclala en tus aderezos para ensalada.
Consejo: tu cuerpo absorbe mucho mejor la linaza molida que las semillas enteras. Cómprala ya molida o muélela tú misma en un molino de café.
El termostato de tu cerebro: la ciencia detrás de los calores
Tu hipotálamo es el termostato interno de tu cerebro. Su trabajo consiste en mantener tu temperatura corporal dentro de un rango estrecho.
Pero durante la transición hormonal, los niveles de estrógeno fluctúan de manera impredecible. Esto vuelve al hipotálamo más reactivo. Un cambio de temperatura que antes no habría provocado ninguna reacción ahora desencadena una respuesta de estrés, como si sonara una alarma interna de incendio.
La respuesta de tu cuerpo:
- Los vasos sanguíneos se dilatan para liberar calor
- Las glándulas sudoríparas se activan
- El ritmo cardíaco puede aumentar
- Te sientes acalorada, sudorosa y de repente incómoda
Entender este mecanismo ayuda a explicar por qué los calores pueden ser intensos y alterar tu día. Pero también muestra que no hay nada mal en ti: tu cuerpo responde a una señal real (aunque exagerada).

